No tienes que llegar a una sesión sabiendo exactamente qué necesitas de ella.
Podemos empezar por lo que está pasando, por lo que sientes, o por lo que te viene ocupando la cabeza — y descubrir juntas qué te vendría mejor.
A veces eso es simplemente tener espacio para hablar y ser escuchada. Otras veces podemos trabajar para entender lo que sientes, desenredar pensamientos difíciles de ordenar, procesar una experiencia, prepararte emocionalmente para algo que viene, o pensar una conversación que sabes que tienes que tener.
También podemos mirar qué apoyos ya tienes alrededor, cuáles faltan, y qué recursos o próximos pasos podrían ayudarte.
Mi forma de trabajar se apoya en mi formación en Psicología Clínica, en el coaching y en años de trabajo junto a familias a lo largo de la experiencia perinatal.
Desde esa base escucho con atención, hago preguntas que importan, noto lo que quizá necesita un poco más de espacio, y te ayudo a explorar lo que estás viviendo sin decidir por ti qué debería significar ni qué deberías hacer después.
A veces el objetivo no es arreglar lo que sientes. Es darte espacio para entenderlo, expresarlo y sentirte acompañada mientras lo atraviesas.