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Hola, soy Vero.

Veronica Pertuso

Doula y educadora perinatal bilingüe

Desde que tengo memoria, me han dado curiosidad las personas: cómo pensamos, cómo sentimos, cómo le damos sentido a lo que nos pasa y qué nos ayuda a atravesar las experiencias que nos cambian.

Esa curiosidad me llevó primero a la psicología. Años después, me llevó a las salas de parto. Y con el tiempo ha seguido dando forma al trabajo que hago en fertilidad, embarazo, parto y posparto.

BREATHE es donde todas esas partes de mi trabajo — y de mí — encontraron un lugar para juntarse.

Vero sentada junto a una ventana, en casa.

Cómo llegué hasta aquí

Mucho antes de que esto fuera mi profesión, el mundo del embarazo, el parto y la maternidad me fascinaba.

Yo era la que quería escuchar las historias de parto. Le pedía a mi mamá que me contara sus partos — sobre todo el mío — una y otra vez. Quería saber qué había pasado, qué se sentía, qué recordaba la gente. Todavía no tenía un nombre para esa curiosidad. Solo sabía que quería entender.

Al mismo tiempo, me interesaban profundamente las personas: nuestras historias, nuestros vínculos, nuestras emociones y la forma en que lo vivido nos va formando. Esa curiosidad me llevó a estudiar seis años de Psicología Clínica en Venezuela, donde me gradué.

Pero el tirón hacia el mundo perinatal nunca se fue del todo.

Años después, una amiga dijo algo que, sin ruido, cambió el rumbo de mi trabajo:

«Creo que serías una doula excelente».

Mi respuesta fue, básicamente: ¿qué es una doula?

Así que lo busqué.

Y mientras aprendía en qué consistía de verdad este trabajo, algo encajó. Este era el trabajo que llevaba tiempo intentando encontrar.

En 2018 empecé mi camino como doula. Lo que arrancó acompañando partos se convirtió en años de trabajo junto a familias en el embarazo, el parto y el posparto. Desde entonces he tenido el privilegio de acompañar a más de 150 familias como doula de espectro completo.

Mirando hacia atrás, las distintas partes de mi historia profesional ya no me parecen tan separadas como antes.

La psicología no fue algo que le sumé a este trabajo. Fue parte de la base con la que entré en él.

Y entonces, una parte se volvió personal

Durante años aprendí estudiando, formándome, en salas de parto, en casas en posparto, y con las familias que confiaron lo suficiente en mí como para dejarme entrar en algunos de los momentos más íntimos de su vida.

Después, cuando llegó el momento de formar mi propia familia, algunas de las cosas que llevaba años estudiando pasaron a ser parte de mi propia historia.

Me había formado en acompañamiento en fertilidad antes de vivir la infertilidad en carne propia. Entendía la terminología. Sabía investigar. Sabía qué preguntar.

Y de pronto era yo la que estaba sentada en la silla del consultorio, esperando que alguien me explicara mis propios resultados.

Todavía me acuerdo de esa cita. La doctora empezó a explicarme qué podían significar mis resultados y pasó casi de inmediato a hablar de fecundación in vitro y de donación de óvulos. Yo entendía las palabras que estaba diciendo. Y en algún momento dejé de escucharlas.

Estaba completamente sobrepasada.

Ese momento me enseñó algo que no creo que hubiera podido entender del todo solo con formación: entender el idioma no significa necesariamente tener la capacidad de procesar la información cuando la vida de la que se habla es la tuya.

A lo largo de tres años, seis tratamientos de fertilidad y dos pérdidas gestacionales, esa lección tomó muchas formas distintas. La información ya no era solo información. Era sobre mi vida, mi futuro, mi familia, y sobre decisiones que pesaban mucho más cuando la que decidía era yo.

El embarazo, el embarazo después de una pérdida, el parto y el posparto siguieron profundizando esa comprensión de otras maneras.

Esas experiencias no me convirtieron en experta en la historia de nadie más. Cambiaron la forma en que la escucho.

Me enseñaron que saber algo profesionalmente y vivir dentro de su incertidumbre son dos cosas muy distintas. Que a veces las personas necesitan información, y a veces necesitan ayuda para entender la información que ya tienen. Que sentirse acompañada importa incluso cuando no hay ningún problema que resolver.

Y me dieron ganas de seguir aprendiendo.

Aprendí porque tenía curiosidad.

Aprendí porque lo necesitaba.

Y ahora sé cómo convertir ese conocimiento en acompañamiento.

El aprendizaje no ha parado nunca

Una de las cosas que aprendí rapidísimo en este trabajo es cuánto hay por saber — y cuánto quedará siempre por aprender.

Desde que entré en el mundo del parto, he seguido estudiando parto, posparto, fertilidad, lactancia, educación para el parto, pérdida gestacional y perinatal, apoyo emocional, bienestar y cuidado holístico.

Parte de ese aprendizaje vino de formaciones y certificaciones. Parte, de investigar. Parte, de las profesionales junto a las que he tenido el privilegio de aprender. Y una cantidad enorme, de las familias que me han dejado acompañarlas.

En el camino, mi formación ha incluido cursos y certificaciones con organizaciones como DONA International, Bebo Mia, Spinning Babies, Birthing From Within, el Dr. Sears Wellness Institute y el Health Coach Institute, además del proceso de formación y certificación como practicante de Reiki Perinatal. También he seguido formándome en lactancia, acompañamiento en fertilidad, pérdida gestacional y perinatal, y salud mental y apoyo en crisis.

Aprender siempre ha sido parte de quien soy — no solo como profesional, sino como persona.

Mi trabajo vive dentro de algunas de las experiencias más complejas y transformadoras de la vida humana. Siempre habrá más que entender, preguntas nuevas que hacer y miradas que ponen en duda lo que creíamos saber.

Por eso, mantenerme curiosa, informada y dispuesta a cambiar mi forma de entender cuando aprendo algo nuevo es parte del compromiso que tengo conmigo misma y con las personas que me confían su historia.

El conocimiento es poderoso. Y el conocimiento nunca está terminado.

Cómo trabajo

Tu historia va antes que mi respuesta.

Cada persona llega con una historia distinta, preguntas distintas, miedos distintos, esperanzas distintas y una forma distinta de atravesar lo que está viviendo. No creo que el acompañamiento deba ser idéntico para todas.

Así que primero escucho.

Pregunto. Presto atención. Intento entender no solo qué estás atravesando, sino qué te serviría de verdad en ese momento.

A veces eso es información. A veces es partir algo complicado en piezas más pequeñas y manejables. A veces es mirar opciones o averiguar qué quieres preguntar después. A veces es quedarnos con una emoción que no hay que arreglar.

Y a veces, sí, es decirte la verdad cuando la verdad es lo que necesitas — con cariño, pero sin dar rodeos.

Traigo conocimiento, pero también traigo curiosidad, intuición, empatía, honestidad y sentido del humor. Porque acompañar bien a alguien no es solo saber cosas. Es saber estar mientras esa persona descubre qué significan esas cosas para ella.

Escucho antes de proponer.

Informo sin imponer.

Acompaño sin intentar arreglar.

Y en todo eso, intento ser profundamente intencional con lo que hago.

En español. In English.

Ser bilingüe no es solo una parte práctica de mi trabajo. Es parte de quien soy.

Nací y crecí en Venezuela, y hoy acompaño familias tanto en español como en inglés. A veces un idioma se siente más natural. A veces las palabras que necesitas salen más fácil en uno que en el otro. Y a veces, sobre todo en momentos de vulnerabilidad o de agobio, importa el idioma en el que más te pareces a ti misma.

Aquí no tienes que elegir uno.

Español, English — o en algún punto entre los dos.

Dónde estoy hoy

BREATHE ha cambiado a medida que yo cambiaba.

Lo que empezó acompañando partos y pospartos ha crecido junto a mi experiencia, mi formación, mi propia vida y las preguntas que me han ido metiendo más adentro de este trabajo.

Hoy, BREATHE junta todas esas piezas.

Es un espacio donde acompaño a personas en la fertilidad, el embarazo, el parto y el posparto — con educación, apoyo emocional, orientación práctica, cuidado energético y el tipo de conversaciones que hacen un poco más fácil entender y sostener lo complicado.

La forma en que trabajo ha ido cambiando con los años, pero el motivo de fondo ha seguido siendo notablemente sencillo:

Quiero que las personas se sientan vistas, informadas, acompañadas y parte de su propia experiencia.